Una vez más, en la víspera del Día Grande de Galicia, los jóvenes de Nuevas Generaciones de Galicia; en compañía de las mujeres y de los hombres que formamos el Partido Popular de Galicia, nos juntamos en Bonaval para realizar una modesta ofrenda floral en el Panteón de los Gallegos Ilustres.
Venimos, los hombres y mujeres del Partido Popular de Galicia, como tantas otras gentes, para “sumerginos en el aire misterioso de las naves góticas encargadas de custodiar las esencias de la más pura, de la más requintada y desinteresada galleguidad”…
y no “a buscar credenciales ni a ganar más indulgencias que las que derivan de la hermandad en el amor a la tierra plasmado en el recuerdo inmortal de una santa mujer que cantó y lloró y supo hacer cantar y llorar a los humildes de corazón”…
Una capillita que vuelve a estar, afortunadamente, y gracias a la unión de las voluntades de
EL PANTEÓN Y
Porque el Panteón ya es uno de los símbolos que, como el Himno y
Todos ellos supieron anteponer a cualquier otro el objetivo común de trabajar por el bien de Galicia, y de su cultura. Porque aquí están soterradas personas que, al igual que ocurre ahora en nuestra sociedad, tenían distintos orígenes geográficos y sociales; que tenían, muy probablemente, y sin incurrir en anacronismos, diferentes creencias e ideologías. Personas que cultivaron distintas artes, y desempeñaron distintos oficios. Ninguno de ellos, por cierto, y a diferencia de otros santuarios similares, reposa aquí por haber librado grandes batallas militares; y sí por haber desempeñado o construido grandes obras artísticas o intelectuales.
Todas ellas compartiendo un ansia común: vivieron, quisieron y actuaron, desde sus distintos ámbitos intelectuales y en el momento histórico que la cada uno le tocó vivir, pensando en Galicia, en sus gentes, en su cultura, y en su bienestar espiritual y material.
Una unidad en el esencial, a través del tiempo, y que supera, como este Panteón, los más diversos y los más complejos avatares históricos, para conformar el verdadero sentimiento galleguista que nosotros, los militantes del PPdeG, compartimos: pensar, vivir y trabajar para mejorar el bienestar espiritual y material de nuestras gentes.
Vivimos hoy unos tiempos extraordinariamente complicados en el económico. Nuestra sociedad atraviesa uno de los períodos más difíciles desde hace cien años: el paro ahoga a muchas familias gallegas; y frustra las esperanzas de la mejor y más formada de las generaciones de gallegos: la generación de los chicos y chicas que acaban de rematar sus estudios.
Por vez primera en los 30 años de autonomía, en el año 2010 los presupuestos autonómicos fueron sensiblemente menores que los del año precedente; y en el próximo 2011 dispondremos aún de muchos menos recursos para gestionar servicios públicos fundamentales, para procurar el crecimiento económico y para salir antes del agujero que encontramos.
La proyección de la evolución de los ingresos en el futuro no semeja arrojar indicios de mejoría significativa, por la conjunción:
- de la evolución de una economía que no termina por salir de la crisis;
- de un sistema de financiación autonómica que antepuso los intereses de otras comunidades a los de Galicia;
- y por el deber de tener que devolver 2.600 millones de euros que le fueron atribuidos a Galicia en los irreales presupuestos del Estado para 2008 y 2009, liquidaciones negativas que tendremos que devolver en los plazos y condiciones que la administración del Estado nos impone había sido de toda racionalidad económica y financiera justo cuando más lo necesita nuestra Comunidad para contribuir a paliar los efectos de la crisis.
Hay más de cien años, uno de los ilustres gallegos que reposan en este templo, se enfrentó a una situación semejante. Entonces, al igual que ahora, hubo quien quiso utilizar la crisis para construir un discurso anti-autonomista. De aquellas lo que se pretendía era frenar el acceso a la autonomía. Ahora lo que algunos pretenden y recortar las competencias financieras o las capacidades de gasto de las haciendas autonómicas.
Resultan premonitorias sus palabras, que recobran, más de un siglo después, todo su valor:
“Uno de los argumentos que los anti-regionalistas oponen a la creación de las Haciendas regionales es que las regiones gastan más de lo que ingresan: en España suele citarse algunas regiones, a las cuales se les niegan rotundamente las condiciones económicas para vivir con independencia.
Y como quiera que una de las calumniadas es Galicia, aún por sus hijos espúreos que anteponen su bien material a la felicidad de la patria, conveniente es que defendamos a la madre, que pongamos nuestra pluma y nuestros alientos al servicio de ella, para reparar su honra inmaculada”
Pues bien, al igual que entonces, debemos decirlo bien claro: Galicia, y su gobierno, están siendo leales con el gobierno central ¿Acaso hay lealtad mayor que cumplir, como hicimos nosotros en 2009, los objetivos de estabilidad presupuestaria, teniendo para ello que hacer esfuerzos y sacrificios en el recorte del gasto?
¿Y que son más leales las CCAA que, lejos del 1% de déficit previsto, duplicaron o incluso superaron en más del doble el objetivo marcado? ¿Es leal con
¿Es leal el gobierno central cuando llega a suprimir la regla que permitía a las CCAA que, como Galicia, cumplieron con sus objetivos de déficit, endeudarse adicionalmente con el compromiso de financiar inversiones?
Nosotros, al igual que los galleguistas de hace un siglo, defenderemos los intereses de Galicia; haciéndolos compatibles con los de España en su conjunto. Pretendemos hacerlo desde la unión de todos, con independencia de las diferencias en creencias o ideologías. A diferencia de entonces, contamos con el autogobierno; y con representantes que pueden, que podemos, luchar juntos para conseguir objetivos comunes.
Confiamos que, al igual que quienes aquí reposan, sepamos anteponer los intereses de Galicia a los intereses partidarios que, por muy legítimos que puedan ser, deben ceder ante el más importante interés general: contar con recursos suficientes que, bien administrados, con eficiencia, y austeridad, permitan que los gallegos cuenten con una sanidad, con una educación, con unos servicios públicos de calidad e iniciemos la recuperación económica.
CIERRE
Que esta modesta, pero sentida ofrenda floral que venimos de realizar, sirva para que nuestros ancestros nos alumbren a todos, a quienes gobernamos y a quienes hacen oposición, para que sepamos acertar en nuestras actitudes y en nuestras decisiones.
Que su ejemplo y su memoria nos impulsen a todos a trabajar juntos por el bien de Galicia, y del de sus nobles y admirables gentes.













